Pregunta cuánto cuesta una hora y casi todo el mundo dirá el precio por hora. Es el número del contrato, es el número del cuadrante y no es lo que sale de la empresa.

Llegar a la cifra real es un ejercicio de veinte minutos, y cambia cómo se ven varias decisiones más.

Todo lo que va dentro

Empieza por el salario bruto por hora y suma:

Cotizaciones de empresa a la Seguridad Social. En Europa continental es la mayor adición individual y varía enormemente por país y a veces por tipo de contrato. No es un redondeo: es lo que hace que los indicadores europeos y americanos no sean comparables.

Vacaciones pagadas. Los días de vacaciones legales son horas que pagas y de las que no obtienes trabajo. Repartidas en el año son un porcentaje directo sobre cada hora productiva.

Festivos, por la misma lógica, más el recargo que pagues por trabajarlos.

Prestación por baja, en la medida en que la asumas.

Recargos: nocturnidad, fin de semana, turno partido, horas extra, disponibilidad. No se aplican a todas las horas, pero sí a las horas de las que sueles ir corto, que es justo cuando estás tomando la decisión.

Tiempo pagado no productivo. Acogida y formación. Briefings. Relevo. Desplazamiento entre centros cuando es tiempo de trabajo. Renovación de certificados obligatorios. Todo pagado y nada de ello produce directamente.

Rotación, amortizada. Selección, incorporación, la cobertura que pagaste con el puesto vacío y el rendimiento de quien está aprendiendo. Dividido entre las horas que esa persona va a trabajar de verdad, es un coste por hora real, y crece cuanto menos tiempo se queda.

El multiplicador, y cómo sacar el tuyo

Lo más útil que puedes calcular es tu hora cargada:

coste anual total de empleo ÷ horas productivas

La trampa está en el denominador. Si divides por horas pagadas, te quedarás corto, porque vacaciones, bajas, formación y relevo se pagan y no son productivas. Divide por las horas en que la gente está realmente disponible para hacer el trabajo y el multiplicador te dice la verdad.

En la mayoría de operaciones europeas el resultado cae entre 1,3 y 1,6 veces el bruto, y la horquilla entre nuestros mercados es amplia. Merece la pena conocer tu cifra y no una media sectorial, porque es un número que vas a usar constantemente en cuanto lo tengas.

Por qué los indicadores importados están mal aquí

Hay mucha literatura en inglés sobre mantener el personal por debajo de cierto porcentaje de la facturación. Casi toda nace en Estados Unidos o el Reino Unido, y no se traslada.

El coste primo - personal más coste de mercancía - suele rondar el 60–70% de la facturación en los indicadores británicos y estadounidenses, y alrededor del 65–76% en Europa continental. La diferencia no es que aquí se gestione peor. Es que las cotizaciones de empresa están dentro de la cifra europea y en buena medida fuera de la americana.

Así que un objetivo importado de un blog operativo americano parecerá alcanzable, no lo será, y te llevará a concluir que tu negocio va mal cuando va normal para su mercado. Si usas una referencia, usa una calculada como calculas tú.

Hay un segundo matiz europeo que conviene decir claro: la facturación de estos ratios debe ir sin IVA. Comparar ingresos con IVA contra una base de costes da un porcentaje halagüeño e inconsistente.

Qué cambia cuando lo sabes

El hueco de las siete de la mañana se encarece deprisa. Un turno sin cubrir tapado con horas extra, sobre una hora cargada, puede costar casi el doble del precio nominal. Eso replantea cuánto merece la pena gastar en evitar el hueco: en profundidad de cobertura, en una bolsa de personal, en dar la antelación suficiente para que la gente no se vaya.

Los turnos cortos dejan de parecer un desperdicio. Un turno de cuatro horas sobre la punta suele ser más barato que la alternativa, y la visión de hora cargada es lo que lo hace legible.

La formación deja de parecer un centro de coste. La polivalencia es tiempo pagado no productivo, así que aparece como coste puro, hasta que pones precio a la ETT y a las vacaciones que no puedes conceder y que evita.

La retención pasa a ser una línea defendible. La rotación amortizada por hora es el número que convierte «la antelación importa» de buena intención en argumento presupuestario.

La versión semanal

No hace falta rehacer esto cada semana. Calcula el multiplicador una o dos veces al año y después úsalo:

  • Coste total de empleo de la semana, cotizaciones incluidas
  • Facturación de esa misma semana, sin IVA
  • El porcentaje y la diferencia con tu objetivo
  • El porcentaje de la semana anterior y la dirección
  • Una frase sobre por qué se movió

Cinco líneas. Lo que aporta el multiplicador es que la primera sea el coste real y no la nómina, que suele quedarse entre un cuarto y la mitad por debajo de la verdad.